Christopher Culver
Un año después de dejar el Ayuntamiento de Cluj, Gheorghe Funar sigue acechando la ciudad. Sus doce años como alcalde estuvieron marcados por la instalación de un sentimiento anti-húngaro en los parques y las zonas públicas de la ciudad.
La estatua del rey húngaro Matthias Corvinus, hecha por János Fadrusz y erigida en 1902, es quizá lo más representativo de Cluj. Con esta escultura y la iglesia gótica de San Miguel detrás, Piața Unirii, la plaza principal de la ciudad visualmente parece casi lo mismo que era antes de que Rumanía se anexara Transilvania después de la Primera Guerra Mundial.
La ciudad intentó eliminar lo húngaro de esa plaza. Cambió su nombre de la Plaza de la Liberación a la Plaza de la Unificación, rodearon la estatua de banderas rumanas y borraron la palabra Hungarorum (‘de los húngaros’) de la inscripción de Matthias Rex. Después se hicieron excavaciones en el sitio, simplemente un pretexto con el que quitar la estatua. No encontraron nada imporante y se quedó un feo y gran agujero en un sitio anteriormente magnífico.
En el límite este de la plaza, Funar construyó un monumento absurdo similar a una guillotina en honor a las ‘víctimas de la opresión húngara’.
La plaza situada frente a la catedral ortodoxa era un lugar despejado, pero ahora parece menos bonito debido a una estatua de Avram Iancu, quizá la obra de arte más fea de la ciudad. Gloririfica al hombre cuyo mayor logro fue matar a muchos húngaros. Se dice que la estatua fue muy cara.
El emplazamiento de la estatua no es seguro un accidente, y es bastante sorprendente que la inglesia ortodoxa, que debería atraer a todas las gentes, haya decidido contribuir en esas riñas étnicas.
En la última década, la mayoría de los pivotes de las ciudades, los contenedores y otras instalaciones exteriores fueron pintadas en rojo, amarillo y azul, simulando los colores de la bandera rumana. En mi primera visita en junio de 2004 (coincidiendo con el día en el que Funar fue apaleado en la elección) me soprendío el evidente y absurdo patriotismo en los colores de esa ciudad. Con el nuevo alcalde, Emil Boc, la ciudad afortunadamente ha devuelto la mayoría de los bancos de los parques a un verde neutral, pero el esquema rojo, amarillo y azul aún es visible en gran parte de Cluj.